Páginas vistas en total

jueves, 16 de mayo de 2013

EN EL PUNTO DE MIRA.4. EL TURISMO DE CRUCEROS.

Titulaba la Voz de Cádiz el 25.05.2012 un artículo publicado por Jesús Cañas tras un ciclo de conferencias denominado "Cádiz Cruises Forum 2012", que "el impacto del turismo de cruceros mueve más de 30 millones en la bahía". En ese ciclo de conferencias se hablaba muy positívamente del efecto que en el Puerto de la ciudad dejaban los cruceros, y se hablaba claramente por parte de la Alcadesa de la ciudad y del Concejal de Turismo, Bruno García León, de la intención de alcanzar la excelencia. El 88% de los cruceristas que llegaban a la ciudad estaban contentos con lo que se encontraban en Cádiz, y nuestra señora alcaldesa mencionaba la necesidad de abrir los comercios a medio día si era necesario. Algunos de los miembros del Forum se quejaban de lo desierto de la ciudad los domingos. Más de 500.000 cruceristas pasaban por la ciudad, donde cerca de un 70% de los mismos preferían quedarse y dar una vuelta por nuestros monumentos en vez de tomar autocares hacia otras grandes ciudades como Sevilla por ejemplo. Datos estadísticos, que considero fiables, puesto que se presentan dentro de un ciclo de conferencias con las mismas empresas cruceristas, con la presencia de algunas como Iberocruceros, Royal Caribbean, etc.
Aún así en el mismo artículo, se reconoce que a Cádiz, le falta algo para conseguir la excelencia, o sea, que podría sacar mucho más beneficio de esas escalas en la ciudad.
Ahora bien, como ciudadano, y habiendo visto el desembarco de muchos de esos turistas en mi cuidad, voy a expresar mi opinión al respecto, y algunas fórmulas que creo que mejorarían la ciudad para esos turistas, además de crear algunos puestos de trabajo, y conseguir que algunos de mis conciudadanos se buscaran de una manera u otra la vida.
Tuve la suerte, hace unos días, de visitar un crucero por dentro, concretamente el Costa Fortuna, que se encontraba atracado en el puerto de Cádiz. Cerrado el perímetro del puerto controlado por la autoridad portuaria, dentro del muelle se encontraban tan solamente autobuses de viajes ricos (para las excursiones programadas que se realizan desde dentro del crucero) y una flota de taxistas que intentan buscarse la vida llevando a los cruceristas a ciudades cercanas en las pocas horas que están en Cádiz. Suelen bajar sobre las 9 de la mañana y volver al crucero no más allá de las 4 de la tarde, para zarpar de nuevo a las 7 de la tarde, siendo muy pocos los cruceros que hacen noche en la ciudad. A la puerta del muelle se sitúa la empresa Tour por Cádiz, que tiene la exclusividad para el paseo turísitico en bus por la ciudad. El personal está cualificado para hablar sobre todo en inglés, que suele ser el idioma universal, pero algo más limitado a la hora de hablar el alemán o el italiano, idiomas predominantes en este tipo de cruceros. Unos días antes había estado hablando con el concejal de Turismo, Fomento y Empleo, quien me aseguró que habían conseguido que dentro de los cruceros se establecían una especie de stand de la ciudad de Cádiz, mapas, zonas para visitar, etc. Subí al crucero y fui lo primero que busqué, y por supuesto no lo encontré. No encontré ninguna referencia a Cádiz salvo en la pantalla que ponía la escala. Supongo que a la hora de contratar una excursión en el mostrador se contrata a algunos de los guías que explican la ciudad a esos turistas. Guías que van con un horario limitado, y en las que en otras ocasiones he seguido el recorrido, siendo el habitual, plaza de España, Ayuntamiento, calle Pelota, Catedral, y Plaza de las flores, dejando luego un breve periodo de tiempo para los turistas. Es evidente que con ese recorrido, un turista no conoce ni un 10% de lo que es Cádiz, pero eso es un caso aparte del que devengo.
¿Qué es lo que un turista de cruceros busca en Cádiz?. Evidentemente no va a buscar lo que ya tiene en el crucero, que es bebida y comida en general, juego y ocio. La comida dentro de un crucero consiste en un bufette libre (hamburguesa, pizzas, filetes, etc.) o en un restaurante concertado previamente con un menú de privilegio como cualquier restaurante de lujo. Si algún crucerista baja a Cádiz a comer buscará las excelencias de nuestros productos autóctonos, como el pescaito frito, el marisco y ese tipo de productos que no encontrará ni en el barco ni en su ciudad de origen. Es como si yo fuera a Roma, y en vez de comerme una pizza entrara en un McDonald. Pero debido a que tampoco disponen del suficiente tiempo como para pararse a comer, ese tipo de productos no debería estar pensado para sentarse en una mesa a degustarlos. Creo que un puesto o varios con cartuchos de pescado o marisco para llevar por el camino sería una posible solución. Decía nuestra alcaldesa que nuestros comercios deberían de permanecer abiertos al mediodía, y eso hay que matizarlo, un turista no se va a comprar un traje de chaqueta en Tinoco, por ejemplo. Un turista busca como he dicho antes, lo que no encuentra en otro sitio. Las tiendas de Souvenir en Cádiz no están explotadas correctamente. Vayan a Sevilla, Granada... por ejemplo, verán una tienda de souvenir cada 20 metros, y todas viven de vender sus productos, algunos artesanales, otros con reproducciones de los monumentos, otros simplemente de postales. En Cádiz, hay como mucho cuatro o cinco y no reunen las condiciones como para ser llamados tiendas de souvenir dedicadas al crucerista.
Otro tema es la "picaresca gaditana", pues pensamos que esas personas que bajan a nuestra ciudad son tontos por no saber nuestro idioma, y mucho más lejos de la realidad, son más listos que nosotros, y darle pullazos o clavazos, lo único que consigue es que no se acerquen más, los productos deben tener un precio equilibrado y razonable para ese tipo de excursionista. Los monumentos a visitar, a parte de no estar bien anunciados, como es el caso de la Casa del Obispo, Museo Catedralicio, etc. también están abandonados, como es el caso de las Puertas de Tierra o nuestro Teatro Romano.
También hay una reducción de horarios y unos precios excesivos. Deberían de existir paquetes oferta como en cualquier ciudad avanzada para visitar varios monumentos-museos. ¿Habrá ido alguna vez un crucerista al museo de Cádiz?, eso es una pregunta importante. Todos nuestros monumentos, deberían de estar rodeados de un mercado de artesanía local que llame la atención al que pase por ahí. Sin ser pesados, puestos donde el que venga pueda elegir qué y cómo comprar. Pero claro este tipo de soluciones, a parte de no contar con el apoyo ni municipal ni regional, taparía los negocios de los verdaderos dueños de Cádiz, de esos comercios que tienen nombres y apellidos y a los que le interesa que el resto de la población sea pobre. El tema de las licencias es caso aparte, nuestro ayuntamiento quiere quitarse las deudas con la concesión de licencias, no intenta fomentar el empleo, y le echa las culpas directamente a la Junta de Andalucía, y a su vez viceversa. La Junta de Andalucía no fomenta que haya guías (llevan varios años sin conceder la licencia de guía turístico), ni tampoco promocionan los edificios que le son competencia. Es una guerra abierta que sólo hace daño al gaditano de a pie. Las licencias a dedo también son muy dadas en esta ciudad. Deberían de existir licencias temporales con puestos ya construídos de madera por ejemplo, con un alquiler razonable, y que durara unos 5 o 6 meses, y luego se turnaran entre otra gente preparada y también necesitada en mi opinión. Pero Cádiz es así, y no conviene, yo estoy seguro y convencido, que si se quisiera, en vez de 30 millones de euros de 500.000 cruceristas, se ganaban 300. Quizás sea mi pensamiento o lo que pienso de lo que veo.... o quizás no.

lunes, 13 de mayo de 2013

¿sabías qué? (undécima entrega)

27. En una reciente visita al Castillo de Santa Catalina Miguel García nos comentaba algunas de sus vivencias en el mismo. Así, nos comentó que los mejores prisioneros que hubo en el Castillo fueron los Testigos de Jehová, a los cuales se les entregaba el uniforme para cumplir el servicio y al negarse a ponérselo se les condenaba.
Cuando cumplían la condena, se les volvía a dar el uniforme, y al negarse de nuevo se les condenaba otra vez, existiendo el caso de gente con más de nueve años de condena. Este grupo era organizado, nunca tuvieron tentativa de fuga y se pasaban lista ellos mismos. Crearon una pequeña carpintería dentro del Castillo dónde vendían muebles para el exterior para así contribuir a su religión e incluso fabricaron balones de reglamento. Curiosa anécdota.



28. En el siglo XVII estuvo por Cádiz el ingenioso Lope de Vega, y parece que se hospedó  en la casa de
su íntimo amigo Diego Arias con domicilio en la calle de la Merced, donde estaba el observatorio astronómico más alto de la ciudad, otros hablan de que paró en el Mesón de Montesinos en la calle Pelota.  Se cuenta que contemplando dicho autor  las barcas que había por entonces en nuestra caleta, realizó la letrilla que reza;
 Pobre barquilla mía,
 entre peñascos rota,
 sin velas desvelada
y entre las olas sola..."
El 22 de Agosto de 1983 se le puso una lápida en la plaza de Santa Cruz.

Bibliografía:
- Vila Valencia, Adolfo, "Historia de Cádiz". Cádiz, 1984.

domingo, 5 de mayo de 2013

EN EL PUNTO DE MIRA.3: LA CIUDAD QUE SONRÍE PERO NO TRABAJA

Por Carlos de la Torre Vélez

Todavía, recuerdo con estupor, indignación e impotencia la noticia del periódico "Andalucía información" en la que se mostraba que Cádiz era una de las ciudades con la tasa de paro más alta del mundo. Uno, que es televidente esporádico de la televisión municipal "Onda Cádiz", se encuentra en la encrucijada de ordenar sus ideas. ¿Cómo es posible en la ciudad que sonríe que tenga una de las tasas de paro más altas del mundo? ¿Cómo en esta ciudad dónde nuestros regidores se desviven por nuestro bienestar? ¿A qué se debe esto? ¿Cuál es la raíz y el origen de este drama?

Mucho se podría hablar de nuestra anoréxica industria, como Astilleros. Años ha, joya de la corona y motor de nuestra ciudad. Pero no quiero ahondar tanto en las causas como en los efectos. Y todo gaditano va a saber pronto de lo que hablo. ¿Quién no conoce a los que se han ido o los que están preparando ya las maletas? ¿Por qué estamos los gaditanos dejando que Cádiz se convierta en un feudo de la derecha más retrógrada, antisocial y clasista? Estamos en una sociedad envejecida, donde nuestros mismos mayores, de los que una gran parte votan al Partido Popular son los que sostienen con sus pensiones tanto a jóvenes, como a gente de mediana edad que se ha quedado sin empleo.


Me pregunto qué sería de muchas familias gaditanas sin la pensión del abuelo o de la abuela. Y creo que la sentencia que se plantean muchos jóvenes (y no tan jóvenes) es "hay que irse de Cádiz". Desde aquí voy a parafrasear al entrenador del Madrid: ¿Por qué? ¿Por qué me tengo que ir de la ciudad que me vio nacer? ¿Por qué me tengo que marchar de la ciudad donde está mi familia, mis amigos y mis recuerdos? ¿Por qué mi ciudad no me puede ofrecer algo tan básico como es el derecho al trabajo y la vivienda? Muchas veces me rebelo ante esto. Aún trabajando en Sevilla, los fines de semana vuelvo a mi tierra buscando su aire, su mar y su gente. Hay algo que atrae en nuestra cuna que nos hace volver. Y me rebelo a pensar que mi futuro y mi destino está lejos de sus murallas, sus piedras y sus torres miradores. ¿Tengo culpa de esta situación? Seguro que mi parte, como cómplice de esta barbarie institucional, feudal y caciquista, la tengo.


Pienso luchar ante esta situación en la que nos encontramos. ¿Es la democracia un mecanismo en el que votamos cada cuatro años y nos olvidamos? Planteo dar batalla en mi ciudad contra la caciquista alcaldesa, contra el olvido de Junta y Gobierno central y contra esta crisis que ya pasa de ser una broma de mal gusto. Me rebelo. Mi ciudad no puede ser la capital del paro mundial. Ese dudoso récord no lo puede ostentar mi ciudad. Somos hijos de Hércules. Saquemos los leones de nuestro escudo y recuperemos la ciudad que fue cuna de riqueza, esplendor y opulencia. Que el Levante nos empuje y nuestro sol nos indique el camino.

miércoles, 27 de febrero de 2013

EN EL PUNTO DE MIRA: 2. EL CARNAVAL CALLEJERO PERSEGUIDO.

No tengo más remedio que dedicarle estas líneas a esas agrupaciones callejeras que fueron literalmente echadas de la calle el pasado domingo de carnaval chiquito de Cádiz por la policía, bajo órdenes claro está de nuestro gobierno municipal.
Esta actitud fascista me recuerda a la que un día me contó en un bache gaditano cierto coplero jubilado, de los que tenían que pasar sus letras al filtro del lápiz rojo de una censura, y que durmió muchas noches en la prevención por lo crítico y la libertad que imprimía el autor de sus letras al repertorio.


Yo soy autor de carnaval, y utilizo mi libertad para cantar lo que me venga en gana, pero también quiero tener mi libertad para interpretarla. Esta actitud fascista, (siempre argumentan las protestas de los vecinos), ya la he vivido algunas veces en otros aspectos. Sólo hay que ver como disuelven la plaza del falla cuando dan los pases a las siguientes rondas, con el argumento de acabar con el botellón y con el ruido, bajo supuestas llamadas de los vecinos (algunas inventadas),  pero violando claramente uno de los artículos de la Constitución, concretamente el artículo 21 "
Se reconoce el derecho de reunión pacifica y sin armas", 
pero si en ese momento dices algo o sacas este artículo a la conversación, te acusarán de desacato y desobediencia a la autoridad. Nos tienen cogidos por los huevos, y las políticas anticonstitucionales campan a sus anchas en este reducto fascista llamado Cádiz. Esta vez les tocó a mis amigos y compañeros de las callejeras, a los que coartaron su libertad y vivieron el yugo de la dictadura encubierta en sus carnes, y ya se han propuesto lanzar un grito de protesta en alguna concentración, a la que no sólo deberían de acudir ellos, sino todos los gaditanos que crean en la libertad y en sus derechos, porque este tipo de abuso policial instigado por las autoridades que lo que desean es salir bajo palio en un jueves santo no se va a acabar de la noche a la mañana.  Ojalá una justicia justa, defendiera al ciudadano y llevara a los tribunales a los dirigentes de este "fascismo" encubierto, que deberían de responder antes por otros turbios asuntos por los que lloran en los plenos municipales bajo la amenaza de la denuncia a quien se atreva a implicarlos en casos como en el de Bárcenas, donde aparecen sus nombres.  Mucho ánimo y apoyo de este joven historiador y chirigotero a todos mis compañeros.

lunes, 29 de octubre de 2012

HISTORIAS DEL AYER 11. UNA PASIÓN INTERMINABLE, EL CARNAVAL DE UN NIÑO.


Si miro hacia atrás a mis 31 años de edad, me doy cuenta de que mi vida ha estado marcada siempre por un  círculo vicioso, a veces enfermizo, que me hace ser hoy un carnavalero hasta la médula. Y creo que este apartado de mi vida, muy relacionado conmigo, también se merecía su pequeño hueco en este rincón dentro de mi blog en el que hablo de mis historias pasadas, con las que muchos de los lectores que comparten un ratito conmigo se sienten identificados. Mis primeros recuerdos conscientes de mi relación con el carnaval me llevan a la imitación de la presentación de la comparsa Entre Rejas de Antonio Martín de 1985, detrás de una silla enrejada este pequeño niño iluso de cuatro años pero con sentimientos, se escondía y refugiaba y al compás de una lima (en este caso un pequeño bolígrafo) se sentía un kike mayone o un caracol entonando el "solito entre rejas". La final del 85, mi primer recuerdo de carnaval que sigue latente, con aquellos Carreros de la Alianza y su estribillo de Guanadilupa...., los brutos secos y cómo dicen los cochinos cuando van al mataero.... y su niña aquí está el coplero de Juanelo y compañía. Mi corazón y mi sangre se hacía carnavalera al mismo ritmo que nacía en mí una pasión paralela por la Semana Santa. La culpa era evidentemente, de mis hermanos, sobre todo de uno que era el más fiebre del carnaval y otro, que por su parte, era el más grande de los capillitas.
Recuerdo esa final con "las momias de juguetes"  y su estribillo de los cubatas "si te sientan mal los cubatas", la comparsa soplos de vida, los globos... que tantas veces reescuché a lo largo de mi vida, y aquellos tontos de capirote de Javi Osuna que me impactaron de manera notable. Fue en el 87 con 5 años "pa" 6, el año que seguramente me aprendí más letras de el resto de mi vida hasta hoy. Dominaba a la perfección el repertorio de aquel "terror terrorífico en la casa del horror horroroso" y de "los guanaminos", y mi hermano, martinista hasta la médula por la época, me hizo aprenderme el repertorio casi entero de "A fuego vivo", a la vez que los sones de "Congancho" y el pasodoble al barrio de Santa María se metían en mis venas. Era un niño de 5 años, pero ya era un erudito del carnaval, me había aprendido casi todo de los años anteriores, Agua Clara, Robots, Quince Piedras, Andaluces por el mundo, algo de TBO, y mi gusto por aquellas coplillas de mi tierra iban in crecendo día por día. Los llaveros solitarios "y ese que está ahí ha robao un queso", "los Cegatos con botas", "los cruzados" se metían en mi  memoria. Los San Pacracios del perejil lacio ya empezaron a darme fuerte en el cerebro. Los Guanaminos me hacían reir, sobre todo con el cuplé del cojo manteca y el estribillo, el nombre de "Carapalo" se unía a los muchos de mi memoria.


No tuve la oportunidad que tuvieron otros de mamar de sus familiares con agrupaciones, lo mío y lo de mi hermano era afición, la persona más cercana que habitaba el mundo carnavalero era un primo segundo que sacó por esa época una chirigota de Algeciras que marcaría una época, "Cine Cómico", y Manuel Benitez Ortega, pero sí también recuerdo las visitas a casa de mi abuelo y escucharlo coplear mientras cocinaba, cantando las coplas que su gran amigo "Chatín" había cantado con Paco Alba.


Entre tus brazos y los Combois fueron mis agrupaciones del 88, las que me enamoraron y las que dominé, a la vez que aquellas olas del campo el sur y sus lanzamientos de agua y aquellos mayores de Al compás de mi cepillo me cautivaban con un pasodoble a las Madres.
En el 89 me empapé de los niños de el Crimen del mes de mayo, aprendiéndome el repertorio completo de principio a fin, con el que me buscaba unos 20 durillos cuando iba a casa de mis tíos o mi abuelo y me ponía a cantar ese estribillo de y si no hay mil pejeta no de la estampita. Fue también el primer año en que me encargué de comprar libretos para la colección de mi hermano, recuerdo comprar entre otros, el de esa comparsa que me había impactado, pero que para mí no era mejor que la mía "martinista" de Tras la Máscara, el de Nos quedamos de Piedra.
Son los primeros 8 años de mi vida, en los que me di cuenta que era carnavalero.

domingo, 28 de octubre de 2012

HISTORIAS DEL AYER 10. DÍA DE LOS DIFUNTOS

por Carlos  de la Torre Vélez  y Moisés Camacho Ortega

Hay olores que recuerdan a una determinada época del año. El olor a dama de noche por la Alameda nos recuerda que la llegada del verano es inminente. Una cocina, con una señora mayor atareada en amasar torrijas o calentando leche con vasos de arroz, nos inspira la llegada de las velas encendidas y penitencia en las calles. El olor a piedra de mar una mañana en San Antonio nos remonta a mediados de enero, con la peña El Molino hasta los topes y su ostionada. Y este es el caso de cuando el olor a pestiños, huesos de santo, castañas asadas, nueces y frutos secos varios nos conlleva al típico y tradicional día de los difuntos.
Todos los gaditanos nos hemos levantado ese día con el delicioso olor a canela que emanaba de la cocina mientras se acumulaban en el salón sucesivos platos de manjares deliciosos para el paladar, y todos cuando pequeños nos preguntábamos por qué. Preguntabamos ilusos a nuestros mayores, que nos respondían iso facto con "es el día de los Tosantos niño", o "es el día de los difuntos".
A ese delicioso aroma le acompañaba una vela o una pequeña rosa o clavel al lado de una foto de un familiar fallecido, un abuelo, bisabuelo, tío, etc, que era honrado como desde hace mil años se honraban a los dioses manes del hogar en la Antigua Roma, de lo que puede proceder esta significante y añorada tradición.
Era un día de peregrinación al extinto cementerio de San José, en cuyos alrededores se acumulaban cientos de puestos de floristas que ansiaban hacer su agosto con la venta de flores para el culto a los difuntos.
Siempre antes de visitar al familiar llevado en el suave balanceo de la barca de Caronte, nos acercábamos a la tumba del "santo" don Rosendo, Beato del lugar, "hombre bueno" como coincidían los viejos del lugar, "médico de pobres" como decían otros, incluso regente de un ultramarinos que no cobraba al que no podía pagar. También, podías disfrutar de la visita a nuestro otro "santo" particular; Fermín Salvochea. Pero este no es el lugar para hablar del alcalde y presidente del cantón gaditano.

Pero habitualmente, un par de días antes del día de los difuntos, por la tarde nos preparábamos para ir a "Cádiz". Concretamente a la plaza de abastos. A una fiesta peculiar y particular que aún hoy día sigue perviviendo en la vida de los gaditanos. ¿Quién no ha disfrutado de una tarde con olor a castañas asadas y a churros de la plaza viendo un cochino vestido de Mágico? ¿Quién no ha visto un puesto de frutas con una representación de un momento cotidiano de la ciudad? Todo ello mientras llevaba un aceitoso cartón con churros. Eran momentos que disfrutabas con intensidad, más viendo con los ojos de un niño que está descubriendo su identidad, su ciudad y su manera de vivir.

Eran esos días en los que se desempolvaban los chaquetones y las bufandas, y en los que la luz de la mañana irradiaba para siempre en la memoria de esos niños, Esa luz gaditana de otoño-invierno que se graba en el recuerdo de una memoria difusa y que simboliza la felicidad incluso en ese día teóricamente funesto. Porque aquí no se simbolizaba el miedo y el susto, sino el amor a la familia, la añoranza, los grandes recuerdos con los tuyos.

Y ese día uno de noviembre no era menos alegre. Veías cómo ese camposanto fúnebre se convertía en todo un paisaje de colores, de flores, de luminosa luz otoñal en la que se honraba la memoria de los seres queridos que ya se fueron. Antes de ir al cementerio, toda la familia se reunía en una cafetería, donde el café, chocolate, tostadas y churros te hacían vivir un día especial que quedaba grabado a fuego en la memoria de un niño.
Quién no recuerda también después del almuerzo de toda la familia, en el que marchábamos a la Viña a disfrutar de la Virgen de la Palma en procesión, celebrando cuando las aguas del maremoto del 1755 fueron tranquilizadas por la gracia de esa pequeña y aniñada imagen de la Madre Viñera por excelencia.

Y aunque aún en parte la tradición sigue conservándose, se ha perdido un poco del color, la luz y el cariño que se respiraba y que esta sociedad más individualista y fría ha ido apagando con el paso de los años. Por eso pensamos que era justo rendir este tributo de lineas a esos recuerdos de nuestra infancia, para regocijo de aquellos que la vivieron de igual manera, y para que no se pierdan y puedan vivirlo con la misma intensidad las generaciones futuras.

sábado, 20 de octubre de 2012

COSAS QUE SE PERDIERON 10. EL PATRIMONIO ABANDONADO

En este caso el artículo que tratamos no va a tratar de los innumerables destrozos del patrimonio que ha sufrido nuestra ciudad a lo largo del tiempo, pérdidas ya irrecuperables y que los gaditanos de hoy y sobre todo del futuro echarán de menos. Éste artículo se centrará en algunas de nuestras riquezas culturales que aún se mantienen en pie, pero que las administraciones condenan al ostracismo. 
Somos muchos los gaditanos a los que nos gusta la cultura y visitar otras ciudades, cuando lo haces te das cuenta de la diferencia entre Cádiz y el resto del mundo. Aquí existe una visión de la realidad totalmente ajena a la real. Nos creemos una ciudad interesante para el turismo que cuidamos nuestro patrimonio, y no hay nada más lejos de la realidad. Se fomenta la creación de parques y auditorios que quizás nunca tengan un uso, y se va dejando morir nuestra historia y nuestros principales atractivos turísticos, tanto que alguno ni siquiera nunca se ha planteado como tal. 
Vayan a Córdoba, Granada o Sevilla y verán cuántas familias comen del turismo cultural, del que se sitúa junto a la Mezquita, la Alhambra o la Giralda, cuantas tiendas de souvenir especializadas hay, cuantos hoteles se sitúan en las cercanías, como se encuentran de llenos los establecimientos hosteleros, y sobre todo, cuanto turismo atraen esas obras de arte de la arquitectura andaluza. En Málaga, el Museo Picasso o la casa natal del mismo atrae a miles de visitantes, por no hablar de su preciosa y bien conservada alcazaba que cuenta con un teatro romano a sus pies. Son sólo algunos ejemplos, y ahora hablemos de nuestra ciudad.
Desde luego que nos alegramos por la reforma del Oratorio de San Felipe Neri (expoliado en parte), y la apertura del Centro de Interpretación de las Cortes, como del lavado de cara al monumento a las Cortes de la Plaza de España, mal elaborado y que ha dejado dañadas las esculturas para la eternidad, pero adecenta un poco más el Cádiz Constitucional, que en este año era de obligado cumplimiento, aunque sólo era una pequeña parte de lo que se debería de haber hecho y que le ha dado un carácter descafeinado en gran medida a un acto que debería haber supuesto un bálsamo para la tan malograda economía de la ciudad.
Hablando por ejemplo de este entorno constitucional, vamos a señalar de primeras algunas grandes carencias de cara al visitante. Una de ellas es la Alameda Apodaca, dónde se encuentran varios retratos de Diputados y sobre la que apenas ha existido la mínima actuación. Las murallas de San Carlos que le siguen, y que son el único vestigio en pie de lo que fue la muralla de Cádiz están en un estado lamentable de abandono al igual que las garitas que se encuentran allí. Lleven a un turista allí y que se de cuenta de la verdadera cara de la ciudad. Llegamos a la plaza de Argüelles, donde nada anuncia que allí se realizó el preámbulo de la Constitución, y que un guía sólo puede explicar someramente de paso. La iglesia del Carmen donde se realizó el Te Deum está en buen estado, pero nada resalta la efeméride, idéntico resultado en la plaza de San Antonio, lugar donde se encontraba el Café de Apolo y que apenas una placa recuerda que vivió Mexía Lexerica hasta su muerte por fiebre amarilla. En el Mentidero o plaza de la Cruz de la Verdad, nada recuerda a la Constitución y su lectura pública. Otro caso a parte es la Diputación, que comprendemos que sigue siendo un edificio público, pero que debería de haber sido explotada en parte de sus dependencias, como casa de la regencia y lugar de culto constitucional, con visitas guiadas y promovidas por las administraciones. 
Qué decir de la calle Ancha, lugar conocido por las numerosas conversaciones y corrillos de noticias de la capital sobre las Cortes, y que tampoco nada recuerda la efeméride. San Francisco, el Convento desde donde un joven novicio avisaba de los bombardeos franceses, también está olvidado, existiendo sólo una antigua placa a Mexía Lexerica en el entorno. Tampoco están señalizados debidamente los lugares donde se establecieron los cafés en Cádiz, como el de Cossi, o el ya mencionado de Apolo, y de una manera muy arcaica se recuerda la casa donde Doña Frasquita Larrea realizaba aquellas tertulias que fueron famosas en todo el ámbito nacional. En fin, un despropósito impropio de cualquier otra ciudad que hubiera sabido aprovechar el evento.
En vez de apostar por la cultura, se apostó por una serie de eventos que poco tienen que ver con lo que realmente se celebra, como una Regata (será para conmemorar que la flota inglesa nos apoyaba por mar), un concierto multitudinario de un artista brasileño (BRASIL FUE COLONIA PORTUGUESA), un carrusel de coros descafeinado y un espectáculo aéreo (en 1812 no había aviones), que según el consistorio han sido un éxito y nos han dado una promoción a nivel mundial sin precedentes....
2012 era el año de Cádiz, supuestamente se llevaba preparando desde hacía décadas.... sigamos pues con nuestro patrimonio que este año debería de haber estado en su plenitud dada la afluencia de visitas que se preveía...
El Castillo de San Sebastián se ha abierto, cierto es, medio remodelado y sin uso. 
Caso aparte merecen ya otros monumentos de nuestra ciudad, el primero el que todo visitante y gaditano encuentra, la Puerta de Tierra, cuya visita al torreón y al paseo superior quedó suspendida hace años y que mucho me temo está en un estado lamentable. La apuesta por el Cádiz Virtual sólo duro unos años y su promoción fue casi nula. Tanto ha sido así, que incluso parte del Torreón sufrió daños al desplomarse algunos cascotes. ¿No sería atractivo para un turista la visita a nuestro símbolo de fortaleza?.... ¿o es mejor traer un día a la selección olímpica?
El Cádiz fenicio-púnico sabemos que se encuentra prácticamente en nuestro subsuelo y pocos son los vestigios que nos quedan de nuestra ancestral cultura, uno de ellos en la entrada al Canal Bahía- Caleta en la Caleta, que por supuesto un turista desconoce. Los restos del cine cómico idem de lo mismo. Sólo el Museo Provincial nos da una pequeña síntesis de lo que pudo ser nuestra ciudad, junto con el yacimiento arqueológico de la Casa del Obispo, al que el Ayuntamiento ha puesto tantas trabas una y otra vez.
Uno de los casos de mayor abandono se encuentra justamente al lado, donde hay levantada una plaza y entre cristales y sin posibilidad de visita se encuentra uno de los yacimientos arqueológicos de mayor importancia de nuestra ciudad, donde sin ir más lejos se encontró el ajuar funerario del que salió el famoso anillo que se conserva en el museo y que muchas veces se ha tomado como propio escudo de nuestro patrimonio. Abandonado durante años, hoy día la falta de limpieza y de explotación turística, lo condenan a desaparecer más pronto que tarde. 
Estado actual que presenta el Teatro Romano de Cádiz. | Cata Zambrano
Del Cádiz Romano que decir, abandonado a su suerte el teatro romano, cerrado durante dos años por la incompetencia de la Junta de Andalucía.... Columbarios que sólo se visitan y promueven para pequeños grupos de estudiantes, una villa Romana en los cuarteles de Varela abandonada a su suerte a manos del vandalismo.... una auténtica pena. 

El Cádiz medieval con nuestro barrio del Pópulo también muestra numerosas carencias. Letreros arrancados y borrados, maleza en los restos del antiguo castillo de la Villa, y poca difusión de la importancia histórica del barrio, al que los hosteleros mantienen el encanto perdido. Ningún visitante de nuestra ciudad que venga en un crucero (turismo que se intenta potenciar), pasará por este barrio, núcleo de la ciudad ni por el de Santa María, ambos cunas del Cádiz romano y medieval. Sólo pasarán de Plaza de España a Catedral y de ahí a la plaza de Abastos a desayunar y como mucho subirá a la Torre de Tavira a cotillear un poco la manera de vida del gaditano. 
Casa del almirante frente.JPG
Del Cádiz más cercano en el tiempo el de la carrera de Indias conservamos portadas de casas palacios, las casas con sus torres vigías, y algunos proyectos de hoteles que mantienen en el limbo algún edificio como la Casa del Almirante. 

También en este artículo cabe la mención al antiguo Hospicio Gaditano, cuna de la casa de la Moneda cuando el asedio Francés, de las protestas de los ciudadanos de Cádiz en el último año mediante Valcárcel Recuperado y que de nuevo se encuentra tirado a su suerte, hasta que Dios quiera.
También cabe la mención a los restos de los glacis, galerías subterráneas que surcan el subsuelo de la entrada a la ciudad, y las supuestas cuevas de hércules de origen romano, nada de ello explorado y en la que sólo unos aventurados gaditanos se atreven a entrar y reivindicar como parte de nuestro patrimonio. 
Esta es la realidad de Cádiz, la bella dormida, la ciudad que no sabe jugar a ser princesa, la cenicienta de sus hermanas de Andalucía, la de un puente sin terminar, una piscina sin abrir, un hospital que no se construye, una zona franca sin empresas, la ciudad de jardines para que la gente acomodada lleve a su perro a dar una vuelta, y la que la mayoría de jóvenes, como yo, nos veremos obligados a abandonar por la incompetencia, falta de ideas y acomodo de una clase política y social que sólo vive por vivir. 
Muchas cosas se quedan en el tintero de este loco gaditano que se desvive por su ciudad y que piensa que no sólo es playa y carnaval. Ojalá en un futuro próximo pueda escribir un artículo en el que se diga justamente lo contrario de lo expuesto aquí.